20 de noviembre de 2008

Un sueño ?

Abrió la puerta, traspasó el umbral y exhaló un profundo suspiro.
Al fin estaba en casa. El día había sido agotador.
Dejó las llaves en el taquillón de la entrada y se dirigió directamente al dormitorio.

Abrió el armario y por unos momentos detuvo su mirada frente al espejo. No, aquel ya no era el cuerpo sumamente estilizado de su juventud pero, aún así, todavía conservaba ese punto atractivo.
Si, el traje gris, aquellas medias con costura, los zapatos negros de tacón y la melena cayendo sobre su espalda la favorecían enormemente.

Se gustaba y sabia que él también la deseaba así.

Desabrochó su falda y esta cayó a sus pies. Uno a uno fue liberando los botones de la camisa y así, en ropa interior, se tumbó en la cama. Nuevamente suspiró.

Cerró los ojos. El sólo recuerdo de su último encuentro provocó que todo su cuerpo se estremeciera. Notó como sus pechos se tornaban turgentes, sus pezones se ponían erectos y un sutil calor se apoderaba de ella.
Necesitaba sentirle de nuevo.
Sus manos acariciaban su rostro, sus dedos se deslizaban por sus labios, húmedos, jugosos......resbalaban por su cuello..... se detenían en su pecho y allí se recreaban. Su piel era suave, cálida.... poco a poco fue bajando hasta detenerse en su pubis. Estaba húmeda, excitada.
Su mano, ansiosa de procurarse placer se acercaba a su sexo y con delicadeza fue abriendo suavemente aquellos labios ardientes.... mientras que sus dedos se perdían en su interior. Estaba mojada, muy mojada.... ardía en deseos de llegar a su máxima excitación.

Súbitamente dejo de reconocer su tacto, ya no eran sus manos las que recorrían su cuerpo, ya no era su calor el que la hacía estremecer.....era el.
Inspiró profundamente y hasta ella llegó el aroma de su piel, ese aroma tan varonil, esos dedos suaves como plumas que tan bien conocía.
No quería abrir los ojos, no quería despertar de ese sueño tan real, no quería dejar que el se escapara.

Quería tenerlo cerca,... quería sentir toda su fortaleza,... quería notar su palpitar,.... quería.....que la poseyera.
Su ritmo se aceleró, .... sentía como su boca la recorría de arriba abajo, como la lamía, como la succionaba, ..... como se apoderaba de todo su ser.
Su cuerpo se convulsionó, un grito de placer se adueñó de toda la estancia y su cuerpo quedó sobre la cama totalmente desmadejado. No se podía mover, sólo podía sentir. Sus ojos brillaban, sus labios buscaron un beso..... su rostro una dulce caricia....

Ojala el pudiera verla en estos momentos.

Jhonny ( sumiso)

Tenía que comprobar que era totalmente sumiso, que era realmente mi esclavo. Las consecuencias de mi prueba eran imprevisibles pero…eran lo de menos. Tenía dinero, mucho dinero….me lo podía permitir.

Me preparé para la ocasión. Zapatos de tacón de aguja y un traje negro, bien ceñido al cuerpo para que marcara todas y cada una de mis curvas.

¿Cuál era mi destino? Su lugar de trabajo.

Fue llegar y todas las miradas se clavaron en mí. Al oír los murmullos de sus compañeros fue cuando Jhonny se percató de mi presencia.

¿Cuál sería ahora su reacción?

Abrió los ojos desmesuradamente y su cara reflejó toda la sorpresa y desconcierto que aquello le producía. Lentamente, con la mirada baja, se acercó. Cuando estuvo frente a mi se detuvo esperando a que hablara.
Sí, había llegado el momento y una inmensa excitación se estaba apoderando de mí. Fue entonces cuando le dije: “¿Has olvidado como debes saludar a tu Ama y Señora?”.

Tras unos instantes de duda, con la mirada clavada en el suelo, se postró de rodillas y ante la mirada atónita de todos los presentes, con suma delicadeza besó mis pies.
Mi rostro reflejaba una enorme sonrisa y una desafiante mirada. Ummmm, siiii ¡qué inmenso placer me provocaba todo aquello! Le acaricié la cabeza y ordené que se levantara. Definitivamente había pasado la prueba. Ahora le tocaba recibir su recompensa.
¡ Jhonny sígeme! Vamos a casa.